Una vez más
al final de la escalera
polvo uno a uno,
a veces dubitantes,
a veces inafligibles...
[como yo]
¿Qué ha quedado entonces
sino el camino?
el sabor de la tierra,
el aroma a flores,
la fresca mano de ayuda,
el hielo de las miradas,
la verguenza de los errores,
el eco de las voces
duras y quebradas.
sino el camino?
el sabor de la tierra,
el aroma a flores,
la fresca mano de ayuda,
el hielo de las miradas,
la verguenza de los errores,
el eco de las voces
duras y quebradas.
La marcha del caminante
trae un perfume
de ayer,
de hombres,
de ideas plasmadas
en sesudas confesiones
al pie del nuevo mundo,
camino viejo de aquel
y nuevo de este,
con agregados vetustos
de un futuro surreal,
delicado y falible
que nunca fenece
empero cambia,
se entrega a este
gitano de sombras
con ansias luz
y ha de avanzar;
la muerte lo guía,
la vida lo distrae
y el amor...
¿y el amor?
¡quién sabe!
en la vida del caminante,
agujeros negros,
tiempo suspendido y nublado
ante quien mira y analiza.
El secreto mejor guardado
en la indescifrable
caja negra de lo trascendente.
Lo cierto es
que siempre está
y altera
las mediciones,
los inicios y finales,
las miradas y la velocidad,
colorea el cielo
y sólo se ve...
[Sí, príncipe, así es]

