Tus ojos,
tus mentiras,
tus manos,
tus escarnios,
tus labios,
tu procacidad,
tus mejillas,
tu falsa moral,
tus dedos,
tus olvidos...
Tu falsa respiración me ahoga,
ha terminado por asfixiarme tu desnuda humanidad
darme cuenta de toda tu capacidad malsana es mirarte sin trajes,
sin ilusiones
ni esperanza...
Mirarte la piel es desgarrarme por haberte amado.
Serena hoy,
la noche de los luceros húmedos
se encarga de explicarme lo que no pude entender antes,
ya tu burda existencia hablaba por sí sola
pero mi alma ¡ay¡ nunca quiso escuchar,
ya perpetrada la matanza por nuestras manos y tu boca
puedes quedar tranquilo respirando mi sangre...
Queda en calma la bestia la noche de los luceros húmedos
se encarga de explicarme lo que no pude entender antes,
ya tu burda existencia hablaba por sí sola
pero mi alma ¡ay¡ nunca quiso escuchar,
ya perpetrada la matanza por nuestras manos y tu boca
puedes quedar tranquilo respirando mi sangre...
henchida de un error huerfano y sin hermanos tan sucios,
cada quién sabe de qué es responsable y de qué no,
cada quién sabrá reconocer ante sí al menos,
cada quién en el fondo de su ser,
cada quién, créeme,
cada quién,
en tanto no seas tú.